Pedro Puig

Comercial zona norte y responsable de Hockey

El hockey y Pedro son dos términos íntimamente ligados desde hace casi dos décadas. Como comenta el protagonista de nuestro post de hoy.

“La culpa de que me vinculara a este deporte la tuvieron las obras de un nuevo polígono industrial en mi ciudad. Las futuras calles nos dejaban un espacio idóneo para patinar”.

En poco tiempo, el pequeño grupo de amigos que se reunía para dar paseos nocturnos en verano cada vez fue más numeroso. Amplias avenidas cortadas totalmente al tráfico, asfalto uniforme y las ganas de realizar una actividad deportiva en las noches de verano fueron la clave para el éxito de las quedadas.

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*Foto de Pedro en su despacho en la actualidad.

“Yo provenía del fútbol (como casi todos) y me enganchó el patinaje desde el primer día que decidimos juntarnos para dar un paseo. En mi casa había tenido unos patines Sancheski que me regalaron con ocho años. Eso y mi madre regañándome por patinar en el patio son los recuerdos que me unían al patinaje hasta comenzar con las quedadas”.

Las obras del polígono avanzaban y los kilómetros de calles sin tráfico disminuían según se iban inaugurando negocios. Por el contrario, el número de participantes no paraba de crecer. Conocidos, amigos de amigos, vecinos… Fueron formando una gran familia de patinadores.

“Hubo un momento que me recuerda a la película Forrest Gump, cuando el protagonista comienza a correr y la gente se le va uniendo sin saber por qué. Nosotros cambiamos las Nike Cortez por patines en línea y ese fue nuestro éxito” (comenta entre risas).

Con la inauguración del polígono, el grupo se quedó sin un espacio donde patinar con total libertad y, sobre todo, seguridad. Intentaron que el grupo perdurara y hubo varias intentonas de hacer recorridos urbanos, pero como nos narra el protagonista de esta sección:

“La ciudad no estaba preparada para esta práctica deportiva. La inexistencia de carriles bici y el peligro del tráfico eran una realidad con la que convivíamos cada vez que decidíamos calzarnos los patines. Además, el grupo era bastante numeroso, por lo que cruzar un paso de peatones sin recibir pitidos era todo un reto. Afortunadamente, en la actualidad contamos con una ciudad moderna en la que se respeta al patinador. Kilómetros de carriles bici, educación vial y la gran cantidad de amantes del patín en todas sus modalidades hacen que Elche sea hoy día una ciudad a la vanguardia de este deporte”.

(*Elche fue la primera ciudad en hacer un circuito completo de maratón de patinaje de velocidad con la colaboración de que FreeRide.

Este sería un punto y final bastante válido, pero el interesante camino de este patinador no había hecho nada más que empezar. Cuando el hockey línea era casi un desconocido en nuestro país, Pedro fue fundador de un club que a la postre sería uno de los más laureados en nuestro país.

“Los Rayos de Elche surgieron cuando fuimos a la Federación Española de Patinaje para inscribirnos como club. La idea que llevábamos era que para evitar que el grupo de patinadores de las quedadas se disolviese, se fundase un club. Cuando llegamos allí nos comentaron las bases del hockey línea, una modalidad muy atractiva que se estaba introduciendo en nuestro país. Nos pareció muy interesante y nos decantamos por él. Fue una de las decisiones más acertadas de mi vida. Desde ese día estoy enamorado de este deporte”.

El club comenzó a coger forma y en poco tiempo se consiguió el suficiente número de deportistas como para hacer equipo femenino y masculino. Las competiciones se fueron haciendo habituales y los éxitos no tardaron en llegar.

“Yo me encargué del equipo femenino y a este me unen muchos y muy bonitos recuerdos. Más que por la consecución de los tres títulos de España, por lo vivido con ese grupo humano. Los entrenamientos, viajes, torneos… Cuando recuerdo todo aquello me emociona y lo que más me hace sentir orgulloso es que todo ha trascendido en una bonita amistad con cada uno de los miembros que formaban parte del equipo, algo que espero mantener de por vida”.

Ese fue el momento en el que Pedro dio un giro a su vida laboral y comenzó a trabajar para la marca.

“Todo aconteció bastante rápido. Yo estaba terminando la carrera y gran parte de mi tiempo lo dedicaba al hockey. Necesitábamos unas equipaciones y me puse en contacto con Juan Morales. Nos pusimos a trabajar para desarrollar los patrones a partir de una camiseta que me trajeron de Canadá y desde ahí, hasta la actualidad”.

CategoryHockey, Patín
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